El Misionero de Nombre Desconocido
           
Por Guillermo Loría

Han pasado muchos años ya desde que el sueño de poder realizar una grabación empezó a forjarse en mi corazón. Fueron muchos años de esfuerzo, de practicar arduamente y de búsqueda de muchas cosas: un estilo, amigos músicos con una visión musical similar, recursos y de componer canciones que transmitieran mi cosmovisión y la de los otros del grupo.
Ahora que hemos logrado terminar el disco, me inquietan grandemente el abanico de motivaciones que se pueden tener para lograr un objetivo como este. Probablemente dependiendo de la persona la motivación puede ser diferente, y por supuesto, cada una es válida, porque depende de cada uno de los que construyeron ese sueño. Actualmente, por la influencia de los medios, muchos buscan fama, reconocimiento, y por supuesto, dinero. No digo que eso esté mal, de ninguna manera, simplemente que mi motivación personal primaria ya ha sido satisfecha: realizar una grabación que muestre mi cosmovisión y que esto pueda de alguna u otra forma afectar positivamente a otros con base en mis experiencias de vida. Eso para mi, es un gran logro!
Ahora, tal vez te estés preguntando, y qué tiene que ver esto, con un misionero de nombre desconocido….La historia ocurrió en el año 96. Visité con una amiga que sentía cierta vocación misionera (hoy mi esposa), las instalaciones del principal centro de misiones de la iglesia evangélica en Costa Rica, y ahí conocí algo acerca de los grandes esfuerzos, riegos y maravillosas experiencias que los misioneros deben enfrentar.
Mientras estaba por ahí, escuché una breve conversación del misionero con un agente de ventas que le estaba ofreciendo una promoción de una tarjeta de crédito, y el misionero (que era profesional, pero que había renunciado a su carrera por las misiones), de forma muy amable le dijo: Muchas gracias, me encantaría aceptar su tarjeta, pero mi salario no da para sus requerimientos mínimos. El salario del misionero rondaba los $100 por quincena!...eso impactó tremendamente mi vida…este señor, que había tenido viajes misioneros por Africa y Asia, que había arriesgado su vida por el evangelio varias veces,  que renunció a su profesión difícilmente ganaba  el salario mínimo de un trabajador no especializado en Costa Rica!.............cuando terminó su conversación, el notó en mi rostro mi asombro, y con una sonrisa me dice: con la vida misionera que he tenido hasta hoy, me doy mas que satisfecho, soy feliz….no necesito nada mas….estoy completo!.....eso marcó mi vida hasta el día de hoy….
Un año más tarde, había una actividad en una muy grande iglesia de San José, con un afamado predicador y como gran sorpresa me encontré al misionero, trabajando como ujier acomodando a la gente……..de nuevo ante mi asombro, y a la vez enojo, porque pensé que ese misionero merecía estar en un lugar de privilegio, el se volvió y sonrió de nuevo y dijo….estoy mas que satisfecho con mi vida de misionero…….
……hoy yo puedo decir también, gracias Señor por permitirme a mi y a mis amigos, culminar un sueño de muchos años…..estoy mas que satisfecho con esto!

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